RELOJ VIEJO O EL PÁRAMO QUE INVADE

La reforma velasquista y el distrito norteño de Oyotún son el contexto y escenario en el que se desarrolla “Casa de perros”, reciente entrega de la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP, dirigida por Jorge Villanueva y escrita por Juan Osorio.

RELOJ VIEJO O EL PÁRAMO QUE INVADE

Escribe Karlos López Rentería

Carlos Acosta, Stephanie Orúe y Alfredo Carreño en escena.

Particular experiencia apostar por un espectáculo de dos actos arriba de las dos horas de duración. Valor que aumenta al tratarse de una propuesta de teatro universitario, espacio que de tantas dificultades burocráticas debe haberse convertido en una de las plataformas de menor avance en el país. Afortunadamente, FARES (Facultad de Artes Escénicas de la PUCP) tiene no solo los recursos sino la disposición para poner en funcionamiento un tema que consideran de vital importancia y del modo en que lo han hecho: diecinueve artistas en escena –quince actores y cuatro músicos. Y cuya principal virtud reside en el uso combinado de los recursos vivos de la facultad: alumnos, ex alumnos y profesores.

“Casa de perros” es un limpio y dinámico trabajo del director Jorge Villanueva. A mí pesar, un elemento se hace extrañar: el viento norteño, el eterno y perturbador vaticinio de lo que no sucede. Pero, ya lo sabemos, la obra no es la fotografía de Oyotún, tampoco una semblanza histórica ni didáctica de lo que pasó allá un año después de iniciada la Revolución Velasquista. Nada de eso. La obra parece querer decirnos otra cosa. Se instala, entonces, la mirada más allá de lo que se dice. Los actores marcan un “acento norteño de campo”, más piurano que chiclayano (recordemos que Oyotún se encuentra más cerca de Cajamarca y La Libertad). Sin embargo, ese acento desaparece y vuelve a aparecer. Nunca se sostiene. Me pregunto si es una desidia técnica o el teatro es también capaz de producir –contra nuestra voluntad– nuestro modo de representar lo ajeno.

¿La propuesta es la mirada de los artistas, de un país centralista o es una invitación a contemplar nuestro modo de ver, quietos y monótonos un hecho que sucedió en el norte del país, en un distrito de 10 mil pobladores hace décadas? ¿Es de la utopía del porvenir social, instalado por la idea de revoluciones, de lo que se habla? ¿O es el fracaso de esta promesa cooperativa y el triunfo distópico del capitalismo lo que percibimos? Los espectadores asistimos a la obra como si observáramos el funcionamiento de un reloj antiguo (varios modelos son expuestos, uno japonés, como detalle). Un reloj antiguo. Mecánico. Un objeto próximo a ser obsoleto como materialidad, pero al que la era digital ha sustraído sus funciones: el tiempo.

En el artefacto diseñado por Juan Osorio es interesante el contraste que opera el ex militar, acusado “en el rumor” de haber sido descubierto “marica”. Grave falta si pensamos en “la deshonra” de ser homosexual. Doble injuria ser homosexual dentro de una “institución intachable”. Triple traición, ser encontrado en acción de sodomía con el enemigo en tiempos de guerra, perteneciendo al ejército nacional. En la lógica de lo aparente, el señalado está anulado. Impedido de credibilidad. Y es precisamente él quien acusa a Nicolás del acto de corrupción. La mujer de Nicolás respalda y da veracidad a la acusación. Homosexual y mujer operan como figuras que se oponen a la corrupción constituida por jefes de jauría.

A destacar el instante de discusión, el careo entre los perros mayores que encarnan Ismael Contreras y Carlos Acosta. Así como la presencia del chalán difunto. El teatro hace aparecer la imagen estereotípica del jinete norteño y acudimos a su romería, a su muerte simbólica, a su descanso justo. El tiempo percibido a gotas. La mirada de quien vuelve al páramo. Su tierra que no es más suya. El tiempo del recuerdo.

“Casa de perros” cuenta con el solvente trabajo de Carlos Acosta, Jorge Armas, Stephanie Orúe, Mario Ballón, Alejandra Campos, Daniel Cano, Alfredo Carreño, Ismael Contreras, Irene Eyzaguirre, Julio Lázaro, David Manzo, Rodrigo Racchumí, Sebastián Ramos, Rolando Reaño, Eder Reyes, Muki Sabogal, Beatriz Ureta, Katiuska Valencia y Benjamín Bonilla. Este último con un destacable trabajo de sonorización que, como los rumores en los pueblos chicos y en nuestro tiempo virtual, seducen e invaden a los espectadores.

FICHA TÉCNICA
Dirección Jorge Villanueva
Autor Juan Osorio
Música original Benjamín Bonilla
Elenco Stephanie Orúe, Daniel Cano, Ismael Contreras, Irene Eyzaguirre, Muki Sabogal, Carlos Acosta, Alejandra Campos, Katiuska Valencia, Sebastián Ramos, Rolando Reaño, Jorge Armas, Alfredo Carreño, Beatriz Ureta, Julio Lázaro, Mario Ballón
Diseño de escenografía y luces Marcello Rivera
Temporada De jueves a lunes, del 6/10 al 12/11
Lugar ICPNA: Av. Angamos Oeste 160, Miraflores

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