INDISCRECIÓN OMNISCIENTE

La asistente de dirección de la obra "Ciudad cualquiera" nos deja algunas reflexiones personales sobre la transición que tuvo el personaje del narrador del texto escrito al montaje escénico.

INDISCRECIÓN OMNISCIENTE

Escribe Eliana Fry García-Pacheco

¿Por qué contamos una historia? ¿Cuándo sentimos la propensión de regresar al pasado para volver a narrarle un hecho personal a otro grupo de personas? ¿Y por qué, cuando lo hacemos, nos convertimos en narradores impetuosos capaces de entrar en un juego de múltiples personalidades, suprimiendo –incluso- nuestra timidez? La tradición oral ha permitido, durante siglos, sostener nuestras costumbres, reforzar nuestra cultura. Sin embargo, la heterogénea percepción del hecho contado permitió acometer ligeros cambios en los relatos recibidos y que volverían a ser contados, con el fin de construir una nueva ética social que responda a las problemáticas de un momento. Y “Ciudad cualquiera” no es ajena a este proceso pues el teatro es siempre una suspensión del tiempo en que se desarrolla.

Octubre de 2017 y ya estrenamos, pero mi vínculo con este texto tiene años, casi desde que Renato Fernández lo gestó como idea. No cabe duda que entre ensayos, reescrituras y la fascinación que se sucede cuando los actores se apropian del texto, decenas de cambios han ocurrido. Eso es el teatro, finalmente. Pero fue la favorable progresión acaecida en el personaje del narrador lo que más me ha sorprendido en estos meses de trabajo. La obra ha cobrado un nuevo valor que supera a lo escrito por el autor. Es decir, al leerse en el papel, este narrador se entendía como un personaje único que fungía de conector, de simple espectador sobre lo que le sucedía al resto de personajes (más en el estilo del maestro de ceremonias de “Nuestro pueblo” de Thornton Wilder). Ya no más. El escenario permitió arrebatarlo de su pasividad para brindarle una nueva dimensión, haciéndolo omnipresente e, incluso, capaz de intervenir en el relato.

Contar historias es nuestra finalidad principal como seres sociales y sociables, aunque a veces la palabra nos sea insuficiente, aunque la era digital haya disminuido nuestra espontánea capacidad de vincularnos. Ahora entendemos que este narrador somos todos y que está aquí para lograr una reflexión conjunta que nos permita recrear, reconstruir y compartir nuestra propia historia. Es en el acercamiento del diálogo, en el interés por decir y ser escuchados con honestidad que desarrollamos a totalidad nuestras relaciones multilaterales, las mismas que está por ver en escena. Porque esta historia es suya también. Porque usted y yo somos ese narrador. Así, Renato ha demostrado que la imaginación es un instrumento que conmueve, porque ¿para qué más nos contamos relatos si no es para conmover, sorprender y enseñar al otro? Saliendo de aquí, ¿qué historia le provocará contar? Haga el ejercicio. Las respuestas irán llegando.

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