GRANDES ÉXITOS

Drama, la asociación cultural que agrupa a Los Productores y La Plaza es, sin duda, una de las organizaciones teatrales más importantes del país. Puede o no gustarnos lo que en sus escenarios se monta pero llevar más de un millón de espectadores al teatro es un logro plausible y encomiable. Aquí algunas reflexiones sobre este suceso a partir de una conversación con Adrián Galarcep, director artístico de Los Productores.

GRANDES ÉXITOS

Escribe Inés Bahamonde

A un año de haber asumido la dirección artística de Los Productores, Adrián Galarcep es enfático en su objetivo: acercar la gente al teatro. “Mira, dos de cada diez personas han ido al teatro por primera vez en su vida. En 2017, 14 650 fueron por primera vez y esa primera vez fue a un espectáculo de Los Productores”, detalla con orgullo que, aunque contenido, se delata en pequeñas pausas que anteceden amagos de sonrisa. El dato brindado sin duda asombra. Y si a ello le sumamos el constante incremento de público en sus salas (246 mil en 2016 y 270 mil el pasado), no se juzga la natural elación.

“Locos por el teatro”, el eslogan de Los Productores.

Por el contrario. Grande es la enseñanza que nos deja la Asociación Cultural Drama (que agrupa el esfuerzo de La Plaza y Los Productores) desde su creación, convirtiéndose tal vez en la única –o en la primera– en comprender, desarrollar y sostener de manera constante –valga la redundancia– el concepto de economía naranja, aquella que refiere al “conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual”, según explican Felipe Buitrago Restrepo y Iván Duque Márquez en su libro homónimo.

Así, desde el montaje de un texto clásico español o inglés, la puesta en escena de un espectáculo musical con 30 actores, bailarines y músicos en vivo, hasta la creación de un festival de nueva dramaturgia peruana, la organización y la visión empresarial ha sido su sello y hasta se diría, su valor diferencial respecto de otras productoras o montajes autogestionados. Por supuesto, en estos años no han faltado detractores al modelo. Peyorativos adjetivos han signado anticipadamente sus emprendimientos: de ‘vendidos’ a ‘comerciales’, o el siempre efectista “con plata, cualquiera”.

Vale. Es cierto. Tienen dinero. Pero no gratuito; es decir, los directivos de Drama no jugaron la Tinka ni realizaron cócteles a 250 dólares la tarjeta de entrada. Tienen auspiciadores. Y conseguirlos no solo implica denuedo sino entender tres aristas fundamentales: 1) la realidad cultural de nuestro país postdictadura fujimorista (que a pesar de dejar una sociedad mellada en espíritu, urgía por hacerse notar; y que si bien estábamos –estamos– lejos de asemejarnos a otras capitales insignes en el mundo para las artes escénicas, el ingreso de una economía de libre mercado modificaba el intento), 2) que la tecnología y la cultura han evolucionada de manera paralela, y 3) la mentalidad marketera del empresario peruano (porque, hay que decirlo, se trata de un auspicio no de una subvención y, por tanto, nadie brinda dinero a cambio de nada).

Entonces, entendiendo que las industrias creativas se soportan en talentos móviles, para desarrollar una economía cultural, hay que “retener, atraer, capturar y reproducir el talento de un segmento de la población, que por lo general se encuentra subvalorado socialmente y pobremente remunerado económicamente”, como bien explican los autores del libro “La economía naranja”. Y siento que esa fue la motivación inicial de Chela de Ferrari y compañía al fundar Drama: permitir que los teatristas vivan de su arte. Razón por la que este año, detalla Galarcep, Los Productores contará con 50 nuevos talentos que nunca antes habían trabajado con ellos, callando así los rumores de ‘argolleros’ que también pesan sobre la organización que dirige.

CARTELERA ANUAL

El elenco de “Dos más dos”, con el director Bruno Ascenzo al medio.

A ello se suman dos retos: coordinar más giras a otras ciudades del país (“porque sabemos que Lima no es el Perú”, enfatiza) y congregar a 315 mil espectadores (“que es como llenar el Estadio Nacional seis veces”, compara con acierto).

 

El último, aunque factible, lo sabe difícil pues no niega que el Mundial de Fútbol implica una distracción desde ya. Ni tonto ni perezoso, la obra programada en el mes en que será el torneo deportivo, y que él dirigirá, está pensada para un público femenino. Ojo, no se trata de avalar el estereotipo que se cree que las mujeres no gustan del fútbol sino de fortalecer un dato fáctico: la asistencia de mujeres al teatro superó en 10% a la de hombres el año pasado.

El 2018 empezó con 20 funciones más de la comedia “Hasta las patas”, casi todas con localidades agotadas. Continuó con “Conejo blanco, conejo rojo”. Y ahora van las funciones de despedida de “Cuerda”, el aclamado unipersonal de Wendy Ramos que se estrenó en 2012. “Wendy es increíble –se emociona Adrián–, nos inspira y llena de ideas. Pero siente que el ciclo de ese trabajo ya cerró, sobre todo para ella, por lo que implicó en la preparación del material. Ahora nos busca con ganas de trabajar nuevas poéticas y universos, así será que en noviembre estrene “Por las ramas”. Es también un unipersonal que apareció a partir de los videos en streaming que ella hace en Facebook e Instagram, en los que habla de mil temas a la vez con su público.”

Otra favorita de la casa es Gisela Ponce de León quien ahora toma el Pirandello acompañada de la maestría y versatilidad de Lucho Quequezana. Señala Adrián que lo que más le gusta a Gisela es cantar. “Así lo demostró en “Mudanza” que, además, nos mostró el escenario lleno de luz y color, lo impregnó de esa calidez muy suya. Este trabajo es el homenaje de Gisela al teatro a través de la música y lo hace llevando el espacio a nuevos límites que no nos habíamos planteado.”

El elenco infantil convcado para “Billy Elliot”.

La sensualidad y “las historias picantes”, como las llama él, es otra temática poco explorada en Los Productores. Para resarcirse llega en abril “Dos más dos”, adaptación de la película argentina del mismo nombre. Con Carlos Carlín, Magdyel Ugaz, Gianella Neyra y Óscar López-Arias, será dirigida por Bruno Ascenzo.

“Toc*Toc” regresa en una séptima temporada y más de 350 funciones. Todo un fenómeno en cifras para el teatro peruano (comparable con lo logrado en ese sentido por “Asu mare” en el cine). “Y la vamos a reponer todas las veces que sea necesario”, asegura divertido. “Es que es muy rico ver cómo el teatro se cae de risa viéndola. Y como te decía al inicio, mucha gente ha ido al teatro por primera vez a ver esta obra. ¿Por qué negarle a nuevos espectadores la oportunidad de verla? Mientras se pueda, se hará.”

También regresa “Las Lolas”, el espectáculo que escribe y protagoniza Katia Condos en clave de stand-up comedy. La acompaña en escena su hermano, Joaquín de Orbegoso, dirigidos por Gonzalo Torres, convirtiéndose en la primera apuesta de Los Productores por buscar espacios no convencionales y pequeños.

El plato fuerte este año es el musical “Billy Elliot” que, como no podía ser de otra forma, dirigirá Juan Carlos Fisher. Con música del genial Elton John, solo se ha montado una vez en Sudamérica. Serán tres los niños que se repartirán el protagónico (las funciones diarias son demasiado demandantes y extenuantes para uno solo) y los ensayos llevan ya más de seis meses.

NOSTALGIA NOVENTERA

Renato Fernández, autor de “Chicas del Villa”, probando escenografía.

Contagiados por el espíritu de La Plaza que este 2018 solo está estrenando obras de dramaturgia peruana, a finales de junio se estrenará “Chicas del Villa”, escrita por Renato Fernández, ganador del Premio Especial del Jurado Sala de Parto 2015, y dirigida por el mismo Galarcep.

“Queremos seguir contando historias peruanas, historias que permitan seguir llevando al teatro de manera regular a ese público nuevo. Ya antes le habíamos pedido a Mariana Silva que escribiera la obra “¿Qué me pongo?”. Adrián y Renato se conocieron cuando al primero le tocó dirigir la lectura dramatizada de “Salaverry 2120” el año pasado. “Me conmovió la manera de escribir de Renato –asegura– y la naturalidad con que hace hablar a sus personajes. Yo sabía que tenía que dirigir algo y estaba buscando qué. Quería volver a mi infancia, a las canciones de los noventa y recordar que ya estamos grandes. Así que cuando descubrí al Renato dramaturgo, porque ya lo conocía como director, supe que él tenía que escribir mi proyecto.”

Conversamos también con el joven dramaturgo. A pesar de la emoción y el agradecimiento infinito por la invitación, asegura que el reto también implica ponerlo a él en una situación de riesgo: “no voy a negar que, al inicio, la propuesta me intimidó. Nunca he escrito obras ni por encargo ni pensadas para ser vistas masivamente, lo cual me encanta. Que quede claro que no tiene nada de ofensivo escribir por encargo. Es más, me parece alucinante que sientan que yo puedo dar la talla de sus grandes producciones. Mi chamba es ahora hilvanarle mi esencia como dramaturgo. Al principio es una pelea de gatos en tu mente y en tus emociones pues uno siempre escribe desde su lugar y en este caso tengo que escribir desde un lugar que no es el mío (la obra retrata el último año de colegio de cinco amigas), tengo que buscar el punto en común entre lo que yo soy y lo que es la historia”.

María Grazia Gamarra, Patricia Barreto y Oriana Cicconi forman parte del elenco que nos remontará a las Spice Girls, los tamagochi, el Messenger, los correos en LatinMail así como a la crisis socialpolítica de inicios del dos mil

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Lo hemos dicho antes en este espacio: no existe un boom teatral como tampoco existe una industria cultural. Aunque sobre este último existen una serie de esfuerzos que faltan unir. Todavía constituyen iniciativas unitarias y si de algo carece el gremio teatral es de cohesión para emprender una maquinaria solvente y sustentable para todos, capaz de impedir que sigamos riñendo por el mismo público y los mismos espacios. Por supuesto, La Plaza y Los Productores constituyen un ejemplo a seguir (no en afán imitativo) como modelo de negocio. Hay mucho teatro en la ciudad. El de ellos no es el único. Escoja usted el tipo de teatro que lo satisfaga humana y estéticamente. Pero no deje de ir al teatro.